...
Vuelve
a llover sobre sus pestañas, el cielo se tiñe de discordia enfundado con el
traje de indiferencia. Vuelve las golondrinas a esconderse y el dolor a resplandecerse en sus versos llenos de vacío.
El
silencio suena mucho mejor cuando su respiración hace de banda sonora entre sus
sollozos. Siente como el corazón se desgarra y los arañazos en su alma empiezan
a sangrar. Parece que la soledad la echaba de menos porque de nuevo se instala
en sus palabras.El cristal se resquebraja, las estrellas disminuyen su destello y sus manos ya no tocan el suave roce de piel contra piel. Todo
parece ir contracorriente y ella intentando agarrarse a la sonrisa de sus
recuerdos.
Todo
está borroso, y sus sentimientos rotos, como la curva de su sonrisa. Empieza sus intentos de deletrear el sentimiento que la mata cada vez que avanza sin
el. Llega -como siempre- a suicidarse en los vasos de vodkas y a quemarse en
sus intentos de sonreír sin mostrar el dolor.
Su
mundo pierde color, al mismo tiempo que sus ilusiones se quedan colgando en las
ojeras.
Ojeras
que tiempo atrás mostraban una noche en vela y miles de caricias marcadas en su
cuerpo.
Creo que cuando un amor se pierde nos perdemos nosotros y eso que tu redactas es lo que ocurre. Al menos me pasa a mí, que pierdo ilusiones y sueños y la soledad acompañada del suicidio en forma de lággrimas me invade.
ResponderEliminarUn gran texto.
Te espero.
Besos.
Cualquier día es un buen día para encontrar nuevas razones por las que ilusionarse y por las que tener ojeras! ;)
ResponderEliminarMe volví a enamorar de tus textos, supongo que todos nos ameos quedado en vela toda una noche pensando en alguien que ya no esta con nosotros, alguien que nos falta.
ResponderEliminarBesos!