Debería decirte yo al fin, adiós.

Siento los truenos como si estuviesen bajo mi techo. Siempre tuve miedo de ellos, cuando salias y nunca llegabas hasta el amanecer. Cierro los ojos. Me sumerjo en los recuerdos que me relajaban, cuando tu te me perdías entre el bullicio de la gente. La lluvia como siempre, tan amiga mía que empieza a caer, dando tumbos por mi ventana, intentando consolarme con sus brazos invisibles. Creo que siempre te quise. Y no se que tonta manía me ha dado por pensar en eso ahora. Respiro, y siento que mi pulmón reclama el oxigeno que inhalaba de tus besos. Que tonta fui al dejarte entrar el primer día de invierno, cuando mi corazón al fin, había conseguido descongelarse.Pero, no negare que fuiste mi medicina perfecta, durante la noche gris, que empezaban a dibujar la tristeza en mi sonrisa. Se nos quedo pequeño la guardilla en donde supimos que realmente sentíamos lo mismo. A veces, a escondidas, te sigo escribiendo en versos dilatados en breves consumiciones ácidas. Y es que, me enamoré de tus abrazos fríos y a la vez acogedores, de tus palabras cortas y a la vez tan húmedas de dolor incrustados.

Abro los ojos, y como no, vuelvo a buscarte en aquella habitación con cuadros torcidos, y paredes fracturadas de tantos golpes que se llevo la pobre. Mis oídos tienen la sensación de escuchar nuestra canción favorita a través de la puerta que conlleva a tu camino borrado, por el malicioso viento al que tanto quiso alejarme de tu gélido bombardeo de insulina. "She could see from my face that i was fucking high". Y todo subió más rápido que la espuma que se apoderaba del mar azul, en el que nos gustaba sumergirnos cada vez que buscábamos el frío que nuestras caricias no eran capaz de producir. Sigo estando por allí. Por la zona de los aparatos rotos en el que prometimos no ir nunca jamas. Pero aquí me tienes, haciendo cola, esperando que vuelvas de esa noche estrellada en la que te fuiste, sin nota, sin beso, sin sonrisa, sin recorrido que hacer por tu cuerpo.

Debería dejarte de escribir en suspiros del olvido que acecha mi ventana, y empezar a replantearme salir de esas cuatro paredes que me inyectan aún más soplidos que dejaste antes de cerrar la puerta tras de si. Debería quemar todas las frases de un día lluvioso en el que decidiste  apagar la llama que subsistía a base de corriente caliente.

Debería decirte yo al fin, adiós.

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3 comentarios:

  1. aww, que bello :')
    está hermosooooo!!! me ha encantado en serio <3
    un beso nena, me fascinan tus letras!

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  2. Qué bonito!!
    Esa canción de James Blunt me trae muchos recuerdos ^^
    Gracias por pasarte, besitos!

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