Bonjour/Au revoir.

Y tiemblo, como jamás he temblado, mientras noto como tus dedos descienden lentamente sobre mi cuerpo, notas mi miedo a cada pulsación que tomas, y sientes como mi corazón se acelera al rozar tus labios con mi piel. Sabes que deseo arañarte la espalda, dibujar esos versos que guardo, y plasmarte en mi más profundo recuerdo, mientras tú sigues deslizándote suavemente sobre mí.
No voy a negarte, que mis labios están sellados, con el fin de no susurrarte un te quiero, o simplemente, no exponer a mi corazón a posibles roturas después de que termines de besar cada rincón de mi cuerpo.


Sé que sabes que miento, cuando te digo que no tengo ganas de amanecer en tu cama, con las sabanas en el suelo, y la sonrisa puesta. Aunque me conformo con estar entre tus brazos, alcanzar tus labios con las yemas de mis dedos, y morderte a paso lento, llevándome tras de mí, todos aquellos dudas que te infundan mis ojos.


Y hoy, que ya no sé lo que he escrito, por culpa tuya y de tus caricias, que arrancan cualquier monstruo que se esconde en mi ombligo, y cierran aquellas heridas de mi alma, que parece que le conceden una tregua a mi  medio reparado corazón.
Sabes cómo hacer que mis lágrimas salgan para recibirte, o mis músculos se contraigan cuando te echan de menos, en todas aquellas noches de cigarros con la soledad, y de humo compartido con el vacío de corazones. A veces, cuando observas detenidamente mis lunares, y los besas, como si se pudiesen romper con cualquier roce, te susurro, que me lo hagas lento, muy lento, como si mi alma quisiese volar, pero una corriente fría la congelase antes de exhalar su primer suspiro.


Como siempre llegan los lunes, empiezan a enfriarse el café, a caer la tinta como si de flechas se tratasen y las palabra a amontonarse en mi garganta, reprimiéndose las ganas de saltar a las vías y detener el tren que te lleva lejos, buscando a una Zorra, que soporte con gemidos tu poesía, mientras que dejas atrás a la Loba que sigue siéndolo a pesar de haber dejado de aullar tras tu sonrisa, y morderte los talones, demostrándote que siempre que quiera, podrá alcanzarte.

The fluid to relaxation of the soul | via Facebook

Pierdes tú, pierdo yo, perdernos las ganas de comernos durante noches interminables, con el carmín rojo del Amor, y las mantas invisibles del Placer.

2 comentarios:

  1. Y la intensidad con que escribes que nunca deja a nadie indiferente.
    Es tan bonito :') ...
    Nunca dejes de escribir.
    Nunca dejes de regalarnos palabras.

    Un beso!

    <3

    EMME

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  2. Fantástico. No hay otra palabra para definirlo. Fantástico y puede que también increíble. ¿Qué coño digo puede? Fantástico e increíble.

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Espero que os guste. ^^