El mismo vacío.

Perdí las razones y las ganas de seguir quemándome el corazón, buscando aquel lobo no príncipe, que consiguiera hace que mis palabras suspirasen por él, y no por el Dolor que se asoma veloz en cada palpitación que consigue dar.

Ojalá vinieras queriéndome salvar - de verdad- y dejaras de escribirme en los reversos de los libros que te recuerdan a mi. Ojalá consiguiera beber el amor de un solo trago sin desgarrarme la garganta y olvidarnos fuese tan fácil como decirlo.

Hoy es sábado de vestirse con promesas vacías, abrir antiguas heridas y observar como la tinta sale acribillándome de Tristeza. Llenándome de recuerdos vacíos, y caricias olvidadas.



No he vuelto a querer suicidarme en tus versos, ni me ha dado por leerte el corazón, ya sé que hay otra zorra amándolo. Pero he vuelto a tambalearme en el precipicio del abismo, queriendo huir, traspasando la frontera entre tus labios y los míos, donde parece que  las espinas no duelen tanto, y el cielo deja de ser el único capaz de compartir conmigo la tristeza.

Lo siento, otra vez caigo en el círculo vicioso de desangrarme escribiendo de/sobre/para él, pero tengo excusa, porque no hay sabanas que me protejan de mis miedos como lo hacía él, ni siquiera suficiente vacío para esconderme.

Hoy es sábado de echar de más y no de menos, pero mi sonrisa no quiere, y ya nos os digo de mi pluma, que echa en falta una espalda en donde escribir -desangrarse- los besos que no da.


1 comentario:

  1. realmente muy sentido tu escrito, revelaste de una manera muy verdadera a la tristeza...el desamor duele tanto y es tan difícil de olvidar...mas no imposible...segui escribiendo de esta manera, nos leemos!!! n.n

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